La Historia de Denisse
Se remonta a febrero de 2009, cuando mi ama, Deborah —como prefiere que la llame en su papel de Domina—, decidió llevar a cabo una idea que había estado gestando durante varias semanas. La mera contemplación de esta idea la excitaba. Ella deseaba transformar nuestra dinámica de AMA-ESCLAVO a la de AMA-ESCLAVA, un concepto que inicialmente no comprendí cuando lo mencionó. Sin embargo, pronto me di cuenta de que su intención era convertirme en una chica. La idea de verme vestida como tal le provocaba una gran excitación, aunque a mí me resultaba desconcertante, ya que no entendía el motivo detrás de esta transformación.
La Evolución de Nuestra Relación
Traté de comprender que había cambiado en nuestra relación. Habíamos pasado de prácticas sexuales convencionales a explorar territorios más exóticos, que algunos podrían calificar de extraños. Hoy en día, sabemos que esto se enmarca dentro del BDSM, y hasta ese momento, habíamos disfrutado plenamente de esta evolución.
Nuevas Experiencias
Nos dedicamos a adquirir ropa y accesorios adecuados y seductores que complementaran nuestros roles de AMO y ESCLAVA. Con el tiempo, incluso decidimos invertir los roles (switch) y descubrí que a Deborah le llenaba aún más. La idea de dominarme la excitaba de una manera que me sorprendía, y yo, por mi parte, disfrutaba enormemente de esa dinámica.
Sexo Maravilloso
El sexo se volvió maravilloso, y nuestra relación se desarrollaba de manera más fluida y satisfactoria. Decidimos seguir explorando juntos. Por supuesto, también teníamos otros juegos de rol interesantes; no siempre repetíamos los mismos. En ocasiones, volvíamos a nuestro mundo habitual, y esa experiencia también nos brindaba un placer inmenso.
Esta evolución en nuestra relación no solo enriqueció nuestra vida sexual, sino que también fortaleció nuestro vínculo emocional.
A veces, nos gustaba explorar la red en busca de “cosas nuevas”: ideas, ropa, artículos, y más. Era común encontrar imágenes relacionadas con el BDSM y cómics, entre los que se destacaban obras de
Xavier Duvet como *Discipline*, *My Feminization* y *Transfrancisco*. Estos cómics suelen presentar a CrossDressers, She-Males y LadyBoys, lo que me llevó a suponer que la idea de mí ama podría estar alineada con algo similar.
Imaginé que su intención era que me convirtiera en un CrossDresser, es decir, un chico que se viste y se maquilla como una chica. Sin embargo, tenía mis dudas sobre esta situación. Temía que ya no le atrajera o gustara como antes. En fin, pueden imaginar la cantidad de pensamientos que pueden surgir en un solo instante.
Mi ama, Deborah, al notar mi sorpresa, simplemente preguntó: “¿Aceptas?”. Como un niño inocente, respondí con un entusiasta “¡Sí!”, mientras pensaba: “¿Qué podría pasar?”. Ella sonrió y me aseguró: “Te avisaré cuando”. Nunca imaginé lo que sucedería después.
Previo a la cita
Ama: “Deseo que te conviertas en una nena”.
Esclavo: ¡Debe ser una experiencia interesante el cross-dressing!
y ella, mirándome fijamente y sonriendo, agregó:
“No solo quiero vestirte, sino usarte. Quiero convertirte en mi esclava, en mi putita”.
Confundido, le pregunté: ¿A qué se refiere con eso de “usarme” y “putita”?.
Entonces, con una mirada intensa que buscaba captar mi reacción, me explicó:
“Deseo usarte. Necesitamos comprar un dildo que pueda ponerme para penetrarte, y debe ser lo suficientemente grande y grueso. Quiero que sientas lo que yo siento; es muy excitante y ¡llego muy rico! Quiero que experimentes lo mismo y que te guste tanto que... con el tiempo, lo pedirás”.
Después de escuchar todo eso, quedé atónito. No esperaba esa respuesta y mi mente se llenó de dudas:
¿Ya no le gustaba? ¿No la satisfacía? ¿Ya no era digno de ella?
Al ver mi expresión, me dijo: “Quiero experimentar. Deseo saber si sientes lo mismo que yo. Quiero causarte placer y que lo disfrutes, que me lo pidas”.
Aunque no estaba completamente convencido, finalmente acepté, aunque con cierta incertidumbre, aún confundido por la situación.
El Gran Día
Finalmente llegó el día tan esperado. Deborah tenía todo listo para mí. Me indicó que me desvistiera y mantuviera mi ropa alejada de su vista. Se acercó con la ropa de chica que usaría: un vestido que apenas cubría mi sexo, unas medias, una tanga y unos zapatos de tacón mediano. Con una sonrisa, me dijo: “¡Primero ven y acércate, porque voy a maquillarte!”.
La Transformación
Después de maquillarme, al mirarme en el espejo, pensé que me veía como una “loca” de esas que aparecen en la televisión, donde se nota a simple vista que son hombres. Para completar el disfraz, Deborah añadió una peluca y me mandó a vestirme. Luego, me hizo posar para ella en diversas posiciones, disfrutando de la transformación.
Más tarde, me ató las manos y me colocó un ball gag. Con un par de azotes, me llevó a un sillón y me hizo agacharme. En ese momento, comenzó a aplicar un gel lubricante, y mientras tanto, me quedé quieto, sin poder escuchar nada debido a la música de fondo. Estaba expectante por lo que vendría, aunque mi mente ya lo imaginaba.
La Experiencia
De repente, sentí sus manos en mi trasero, y noté cómo se apoyaba para abrirlo. Comenzó a acercar su dildo y a introducirlo. Al principio, no podía; se resbalaba y se doblaba. Sin embargo, una vez que logró dominar los movimientos, empezó a empujar en esa minúscula y virgen cavidad con más ímpetu. Sentí una pequeña parte del dildo entrar, pero el dolor era intenso. Amordazado, no podía decir nada, solo emitía gemidos. Deborah me preguntó si me dolía, y moviendo la cabeza, le hice saber que sí.
Ella retiró un poco el dildo, esperó y lo volvió a introducir, repitiendo el proceso varias veces hasta que pudo introducirlo un poco más. Pensé que eso sería todo, pero sus intenciones eran llevarlo hasta el fondo. Continuó, y mis quejas se hicieron más fuertes. Nunca imaginé que abrir el segundo esfínter fuera tan doloroso. Ella sacaba el dildo hasta afuera y lo volvía a meter, y una vez que logró que entrara por completo, no quería sacarlo, pues se había excitado mucho al cumplir su fantasía.
Un Momento Difícil
Tuve que moverme para sacarlo porque no lo soportaba, pero ella me sujetaba y lo volvía a introducir, hasta que finalmente pude ¡soportarlo! Continuó con la penetración hasta que se cansó, lo cual ocurrió relativamente rápido. Después de un breve descanso, comenzamos a charlar e intercambiar sensaciones. Deborah expresó que no había quedado del todo satisfecha porque quería hacerme llegar al clímax, algo que no sucedió.
“¡Creo que es cuestión de entrenamiento, esclavo o debería decir esclava! Ya veremos después…”, dijo con una sonrisa, dejando entrever que esta experiencia era solo el comienzo de un viaje lleno de descubrimientos.
Preparativos para la Siguiente Sesión
Unos días antes de nuestra próxima “sesión”, Deborah me dijo:
“¡Estamos próximos a tener nuestra cita especial y debes prepararte! Deseo que depiles tus piernas para que luzcan como las de una mujer. He decidido que deberás depilar todo tu cuerpo hasta el cuello, con excepción de los brazos. No busco que seas obvio, pero quiero que lo hagas ese mismo día, porque deseo sentir la suavidad de tu piel”.
Espero que con esta imagen te des una idea del modelo a seguir....
La Decisión de Denisse
¡Por supuesto!, sabía que de lo contrario, podría enfrentar algún castigo. Desde ese día, me convertí en Denisse durante varias sesiones a lo largo de aproximadamente seis meses. Esta transformación no solo marcó un cambio físico, sino que también abrió la puerta a nuevas experiencias y aventuras que, sin duda, darán lugar a otros relatos fascinantes en el futuro.
La emoción y la anticipación por lo que vendría me llenaron de energía, y estaba listo para explorar esta nueva faceta de mí mismo bajo la guía de mi ama.
La Ruptura
Después de seis meses de vivir como la fémina Denisse, la relación entre AMA y ESCLAVA llegó a su fin debido a un desacuerdo. La esclava aún no asimilaba completamente su nuevo rol y extrañaba ser esclavo, lo que provocó el disgusto y enfado de su ama. Esta rebeldía llevó a una ruptura abrupta.